El Castell de Guadalest, ¡qué viento!

Buenas!! 😉

Vale que aprovechamos un día un poco revuelto para salir de la playa y hacer una de esas salidas que nos gustan tanto (pero que, cuando se tienen cuatro días, resultan difíciles de cuadrar para todos) pero, ¡qué barbaridad! ¡cómo corría el viento en lo anto del castillo!

Llegamos a Guadalest (uno de los pueblos interiores más reconocidos de alicante, creo yo) y nos encontramos con unos cuantos aparcamientos municipales (cuesta 2€, que viendo el poco espacio que hay y el jaleo con los coches… se paga con bastante gusto, aunque también nos encontramos con vehículos a los lados de la carretera en la entrada del pueblo).

Una vez ahí, nos dirigimos a la Oficina de Turismo, y guiaron un poco nuestros pasos.

Con el mapa en la mano, decidimos subir por la calle del Sol, desde la cual ya se pueden vislumbrar las espectaculares vistas. Tras pasar por el pequeño tunel, ya nos encontramos con el museo Casa Orduña, que es una residencia burguesa del s. XVII, en la cual se ven las diferentes zonas de la casa, con su mobiliario de época, algo de arte sacro y una exposición de pintura (temporal), además de la impresionante biblioteca, y las fantásticas vistas del embalse y alrededores.

Con la entrada al museo se accede también al Castillo San José (lo que queda de este castillo de la Edad Media, tras sufrir dos terremotos y su voladura en la Guerra de Sucesión), y a pesar del ya citada “brisilla”, es una gozada subir hasta arriba (¡menudo caminito tienen que hacer en los pasos de Semana Santa…).

Después, ante la multitud de museos que había a nuestro alrededor y en tan poco espacio (la verdad es que se palpa que se vive del turismo, que el pueblo vive volcado en él): museo etnológico, museo del Belén y de la Casa de Muñecas, museo de vehículos históricos, de instrumentos de tortura, de saleros y pimenteros… pero nos decantamos por el de miniaturas de “Manuel Ussá” (que se puede completar con el Microgigante, también del mismo artista).

Éste es un museo pequeño, compacto y comprimido, como sus obras. Contiene obras minúsculas, tanto esculturas como pinturas a una escala mínima, como la Estatua de la Libertad en el ojo de una aguja o la Maja Desnuda de Goya pintada en el ala de una mosca!!! (¡Qué barbaridad!).

Es increíble que para llegar a este nivel de detalles tenga que realizar sus obras controlando su respiración y entre latido y latido, y usando instrumental de su invención. ¡Solo de observarlo un rato ya se te aturulla la cabeza y nubla la vista!

Entre eso y haber puesto todas nuestras fuerzas para sujetarnos al suelo, ¡nos hemos ganado un descanso!

Deseando la siguiente escapada.

 

 

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