A lo largo de la “senda del tiempo”, en el Museo Arqueológico Nacional

Buenas!! 😉

Al buscar un título para la entrada de hoy no he podido evitar recordar el de esta canción (mal asunto, creo que ya me toca tenerla en la cabeza día y noche).

Hacía unas semanas que el peque me pedía volver a ver las momias (ya visitamos la exposición de Abu Simbel y el Templo de Debod), así que ya tocaba visitar el ¡gran! museo arqueológico, que no conocíamos tras tras reforma.

Según pasamos la verja, en el patio (donde podemos parar a descansar en un banco bajo los árboles), podemos acceder a la réplica de una parte de la Cueva de Altamira, que podemos disfrutar con varios tonos de luz y desde varias perspectivas (podemos ir paseando bajo las pinturas o bien ver el conjunto en el espejo), además de mostrársenos las técnicas utilizadas en su elaboración, entre más información interesante.

Después, vamos a la entrada del edificio principal.

Allí, primero nos topamos con la mesa de información, donde podemos (y os recomiendo) pedir una de las carpetas para las visitas autónomas familares. Nos dan una por familia, y podemos elegir entre tres opciones, dedicadas a la prehistoria, la Dama de Elche y los jeroglíficos egipcios. Como podreis intuir, elegimos ésta última.

También allí se nos informa de la posibilidad de descargar gratuitamente la aplicación del MAN en nuestro teléfono (también se alquilan tablets, si se necesitaran). Esta aplicación nos servirá de audioguía por todo el edificio, bien siguiendo alguna de las rutas que nos sugieren, o yendo directamente a la numeración de la obra de la que queramos más datos.

A continuación, nos dirigimos al mostrador de Entradas, pero también podeis comprarlas con antelación vía web. El coste es 3€ por adulto, pero recordad hay días en los que la entrada es gratuita.

Plano en mano, tal y como les gusta a los peques, empezamos con nuestra ruta a nuestro aire, parándonos en las piezas más destacadas según el folleto y en lo que más nos llama la atención, desde la Prehistoria hasta la Edad Media. Entre tanto, de vez en cuando nos encontrábamos con un espacio llamado “Vive el pasado”, con unos videos de realidad virtual (para mayores de 13 años). Y ya llegamos a las zonas dedicadas a Egipto, donde sacamos nuestra carpetilla con sus materiales.

La verdad es que este tipo de materiales les hace muchísima más amena la visita. En nuestro caso eran solo 8 paradas, con actividades para completar todos juntos, una ficha para los mayores de 7 años y el cuadernillo para mayores de 10. ¡Lo justo para estar todos entretenidos!

En este caso hemos pasado algo más de dos horas entre sus salas (que el hambre y el cansancio ya apretaban…), pero desde luego, ahí hay material para pasar muuucho más tiempo. Tendremos que hacer otro monográfico en otra ocasión, y tal vez, completarlo con alguno de los talleres que se ofrecen para los niños.

¡Cuánto hemos aprendido!

¡Hasta la próxima!

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